2 dic. 2016

¿Por qué nos cuesta hablar inglés?


aprender idiomas


Aprender idiomas se ha convertido en una necesidad


Aprender idiomas ya no es un hobby o un capricho. La sociedad cada vez está más globalizada, las empresas se internacionalizan y las personas no dejan de viajar o emigrar, ya sea por disfrute personal o por necesidad. Por lo que el aprendizaje de las lenguas se ha convertido en una necesidad, a la cual, hace mucho tiempo no se le daba tanta importancia. Antiguamente no era tan necesario hablar otra lengua. Esta es una de las razones por las que, hasta no hace mucho, en España no nos hayamos puesto las pilas en cuestión de idiomas.


Además de la falta de necesidad, existen muchas más razones por las que nos cuesta aprender un idioma como el inglés. ¿Por qué nos resulta complejo hablar inglés?

- Existencia de infinidad de verbos irregulares.
- No se escribe como se pronuncia
- Existencia de “False friends”, palabras que parece que signifiquen una cosa y luego el significado es opuesto.
- Presencia de términos que se supone que son sinónimos, pero se utilizan para situaciones diferentes. Por ejemplo, see, watch y view.
- El orden de las palabras es distinto (sujeto, verbo y predicado) al lenguaje español.
- La situación en que uno se encuentra hará que se aprenda más rápidamente o menos un idioma nuevo.
También influyen otros factores como las ganas y la perseverancia con la que nos apliquemos a este respecto, por supuesto.

A parte de las diferencias gramaticales entre los idiomas inglés y español, juegan una gran importancia otros factores:

- La capacidad de recibir y diferenciar sonidos. Dichas personas que tienen esta capacidad, son capaces de asociar los sonidos con los distintos símbolos (aprendizaje por asociación y repetición).
- Reconocer el orden gramatical. A estas personas no les cuesta hacer una frase, porque no piensan en cuál es el orden. Lo hacen automáticamente y de forma instintiva.
- Habilidad de reconocer las palabras sin pensar en el significado. Esta gente tienen la habilidad de no traducir. Simplemente cambian el “chip”, la sintonía de su cerebro y se centran en el idioma que intentan hablar.

Y, por último, no hay que olvidar aquellas personas que desde pequeñas están inmersas en otro idioma, diferente a la lengua materna (colegios bilingües, padres de diferentes nacionalidades, emigración, etc.).